El fin de semana pasado fui a una expo en el World Trade Center de la Ciudad de México en el marco de eventos de bienestar de la CDMX. Estoy hablando de la Expo Espiritualidad, que estuvo activa entre el 6 y el 8 de junio. Aunque no es la primera vez que se instala esta expo, para mí sí fue una experiencia nueva. Pao ya había ido en otra ocasión, pero en 2024, así que ya les compartirá ella una comparativa. Por el momento, sólo puedo hablar de mi novata experiencia.
Por cierto, ¡no es la última del año, se viene otra del 14 al 16 de noviembre! Así que ve apartando la fecha. Será la edición número 5 y se llama «La Pentalfa».
Datos Generales de la Expo Espiritualidad
Si no saben dónde está el WTC, aunque su famosa estructura se ve desde todos lados, acá les decimos. Es famoso por estar sobre Avenida de Los Insurgentes, pero su entrada “oficial” está en la calle de Montecito número 38, en la Colonia Nápoles. Como muchas de las expos que se presentan en este lugar, sus puertas abrieron de once de la mañana a ocho de la noche en horario corrido.
La entrada fue gratuita, lo único que tenías que hacer era registrarte y, ya con eso, te daban una pulsera que servía como boleto de acceso. El registro se podía hacer desde Internet o bien ahí mismo, en el World Trade Center, ya fuera con apoyo de los encargados del registro, a través del teléfono celular o incluso con pantallas instaladas por todo el vestíbulo.

La vez pasada que yo (Pao) fui a la expo espiritualidad, tuvo un costo, me parece que de $250 pesos si lo comprabas ahí, en el WTC. Pero si lo comprabas en línea, por medio de boletia, el costo era menor de $200 pesos. La verdad a mí me pareció un precio accesible.
Algo que noté es que estaba llenísimo, había pasillos por los que era imposible pasar, entonces supongo que tiene que ver mucho con que esta vez era gratuito. La vez pasada que yo fui estaba un poquito más vacío y pude caminar por todos los pasillos sin problema.
Cómo registrarte para la Expo
Ahora, en esta edición, yo (Enri) utilicé la técnica del teléfono celular. Escaneé un código QR que me llevó a la página de Internet para el registro y, en menos de tres minutos, ya estaba pasando por una de sus dos gigantescas puertas. Pao, en cambio, fue directamente al mostrador donde tomaron sus datos, le dieron una pulsera, y ya con eso estuvo lista.
La experiencia de Enri
¿Qué me encontré adentro? Pues más que una expo espiritualidad, yo más bien le llamaría una expo-esoterismo. “Espiritualidad” nos podría llevar a pensar en diversas creencias y religiones cuando, realmente, lo que había eran exhibiciones y ventas de objetos de esoterismo.
A ver, quizá lo estoy simplificando terriblemente. Lo que la expo vendía era bienestar holístico, desarrollo personal, meditación, sanación, terapias alternativas, conexión espiritual y productos para la salud espiritual. Pero todo eso desde el punto de vista de las creencias esotéricas. Era posible encontrar doscientos mil tipos diferentes de Budas, pirámides, estrellas de David, orgonitas, cruces cristianas, sahumerios, un sinfín de tipos de cuarzo, inciensos y muchas, pero muchas mesas en donde te hacían lecturas del Tarot, la mano, el péndulo, etcétera. $100 por diez minutos, $100 pesos por tres preguntas… Había precios de todo y para todos… y las mesas estaban siempre llenas.

No voy a mentir, el asunto de la espiritualidad esotérica me interesa mucho. Pero no sé si la de esta expo. Mi espiritualidad se inclina hacia la religión celta de la naturaleza, el árbol de la vida y el Ogham. Encontré poco de eso en esta expo. Un árbol de la vida por aquí y por allá, un par de puestos con productos celtas, wiccanos o de otras religiones precristianas europeas, pero nada más. La mayoría de los puestos tenían que ver con la Kabalah, el Budismo o el Hinduismo. Había espacios gigantescos para meditar, incluso pirámides para meditación, rollos budistas de oración y meditaciones guiadas con música en vivo.
Eso es lo esperable, pero también me encontré y otras cosas que me llamaron la atención. Por ejemplo, en un espacio vendían aparatos eléctricos para poner en orden el aura y los chakras. También había varias exhibiciones en donde las personas podían recibir limpias de tribus prehispánicas y hasta un pasillo oscuro en donde podías caminar mientras rompías y tirabas al piso un papel en donde escribías todo aquello que querías fuera de tu vida. En otro espacio, Valentino Lanús, ex-actor de telenovelas en Televisa, vestido con un traje de karateka, ayudaba a las personas a alinear su espiritualidad a través de movimientos como si fuera un huesero.

Y ojo, no quiero que esto suene a chiste, pero tampoco puedo decir mentiras: en esta expo podías encontrarte a las personas más honestas y convencidas de su espiritualidad, pero también a otros que son claramente charlatanes y que, para ser tomados en serio, requieren de un montón de ignorancia o una credulidad del tamaño de las pirámides. Pero, entre esos dos extremos, muchísimas tonalidades de gris.
Llega un punto en donde hay tanto por todos lados, que no sabes a qué atenerte o en qué punto de ese abanico estaba tal o cual exhibición. Y esto mismo pasaba con las librerías esotéricas presentes, que vendían, por un lado, libros sobre historia de las religiones y, por el otro, la historia de los reyes de la Atlántida y su influencia espiritual a través de canalizaciones.


Además de puestos de venta de productos, lectura del Tarot, venta de servicios de bienestar físico y espiritual, también había varios espacios para conferencias y talleres. Yo, a decir verdad, no conocía a ninguno de los conferencistas, pero el resto de la humanidad sí, porque había pláticas tan populares que hacían que caminar por la zona se volviera casi imposible, así de llena de gente estaba. Pero no todos los conferencistas eran tan populares, otros llenaban nada más las sillas frente al escenario sin que tantísimos tuvieran que sentarse en la alfombra o se contentaran con quedarse de pie, estorbando a medio mundo con tal de escuchar la conferencia o participar del taller.


Al final del día, mentiría si dijera que me la pasé mal. Estuve en la expo unas cuatro horas. No pedí que me leyeran las cartas, pero giré la rueda de la suerte espiritual, entré por el pasillo para soltar todo aquello que le hace daño a mi espíritu, me compré un árbol de la vida tallado en madera (muy bonito) y me pasee entre pasillos llenos de cosas que ver, texturas que sentir y, sobre todo, olores muy atractivos. Medité bajo una pirámide, giré un cilindro de oración, escuché música muy hermosa y vi figuras de esas que se antoja comprar, pero que luego ya no sabes dónde las vas a poner.
Aunque el esoterismo no me encanta, las religiones antiguas sí. Quizá no puedo con la mezcla desorganizada de creencias espirituales, como cristianos que se acomodan los chacras, o católicos que se leen el Tarot, por ejemplo, pero sí me interesa la esperanza de las personas, la búsqueda del crecimiento espiritual a través de un montón de expresiones y la forma en que la psique humana ha buscado la meta-comprensión por medio de los símbolos a través de los siglos.
Pero ahora les dejo a Pao para que ella les comparta su experiencia.
La Experiencia de Pao
Más que añadir algo más, creo que Enri dijo todo lo que tienes que saber de esta edición de la expo. Entonces, el año pasado que fui me pareció que, además de estar más vacío, encontré más productos con enfoques wicca o celta y algunos puestos o servicios se repetían y, de hecho, estaban en el mismo lugar que para esta edición.
En cuanto a los conferencistas, Toño Esquinca y Alejandro Maldonado regresaron para hablar (no los vi, entonces no puedo opinar de esto). Pero esta edición tenía a Fer Broca, que llenó su auditorio y además tenía una larga fila en su puesto. Desafortunadamente, aunque lo queríamos ver, el audio era pobre y no se entendía bien lo que decía.

Y para terminar, algo que me llamó mucho la atención, en general, y que creo que vi más en esta edición, fue gente como Valentino Lanús. Gente que se va a un viaje en las montañas y se encuentra a sí misma y regresa con una filosofía que te va a “despertar” y salvar. Honestamente no supe qué opinar. El tipo estaba con un traje que parecía de karate, con chongo hipster y ¡con las citas atascadas!
En este tipo de casos, yo no sé qué es cierto, si el señor necesitaba dinero y su carrera de artista se cayó o si es en serio. Sea como sea, y aplica para todos los puestos, hay que tener mucho cuidado con los servicios que contratas. Hay muchas personas que dicen ser algo que no son y cobran carísimo estos tipos de servicios. Entonces no hay que dejarse llevar tan fácil. Una persona que tiene la intención genuina de ayudar lo hará y sin precios tan exorbitantes.

¡Pues esa fue la experiencia! No sabemos cuándo viene otra Expo Espiritualidad al World Trade Center, pero ya saben qué se pueden encontrar si se dan una vuelta una vez que la instalen de nuevo.
Lecturas Adicionales

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